Biografía






                        Reseña artística

  En la creación artística comienzo con una idea muy general que puede desarrollarse en diversas imágenes, este es un código abierto y a veces casual, que siendo figurativo no es realista. Trato de soltarme y fluir  para evitar el exceso de estructuración que podría  “amarrarme” a esa idea. Esto lo expresa muy bien Eduardo Meissner al referirse a mi trabajo: “…cierta improvisada fluidez, cierto bienvenido desgarbo en el trazo que deja traslucir con propiedad su originaria gestualidad, su dinámica propia…”           Desarrollo una imaginería subconsciente basándome en percepciones personales respecto de cosas, seres, animales, maquinas, etc., envueltos en atmósferas lúdicas y enriquecidas con grafismos tomados del grabado. Con herramientas diferentes al pincel consigo formas y texturas que, unidas a la técnica pictórica del óleo y el acrílico, van desarrollando una historia que se aleja del ser humano neurótico y artificial y conduce a adentrarse en el acontecer más natural instintivo-intuitivo, el animal y el espíritu se conectan coherentemente dejando fuera la ancestral y ajena escisión materia-energía. Concibo cada pintura como si fuera una viñeta del gran comic de la existencia, utilizando simbolismos propios y manejándolos de acuerdo a lo que la pintura también quiera formar.                     

En cuanto a la temática no busco complejidades conceptuales ya que una obra puede tener un gran valor teórico conceptual y un muy escaso valor plástico, más bien me interesa que mi pintura tenga un valor propio, independiente de sus interpretaciones y o fundamentos, y dentro de este “cuerpomatérico” desarrollar un espíritu que lo haga trascender esa misma materialidad para que se transforme en un  ente con vida propia ,que interactúe con la gente, en una verdadera creación casi alquímica y así poder decir con toda seguridad que la pintura tiene alma.